detras de una taza de cafe

Una taza de café no es sólo una bebida caliente que acompaña las mañanas frías o un bálsamo anti-Lunes. Una taza de café es la excusa perfecta para quedar con los tuyos y poneros al día. Para compartir risas, experiencias, preocupaciones y reflexiones. Para bajar el ritmo frenético que a veces llevamos y dedicarnos un momentito de relax… Un tiempo de pausa para dejar la mente en blanco, “parar el tiempo” y conectar con nosotros mismos.

Una taza de café es como ese amigo fiel que no falla. Te acompaña desde que eres un adolescente en las largas noches de estudio. Te motiva y da energía cuando comienzas a trabajar. Te complementa las tardes de sofá y manta, de lectura o maratones de películas.

Detrás de una taza de café va implícito un “no te preocupes, estoy aquí”, un “me apetece verte”, un “al final todo saldrá bien, y si no es así, es que no era el final”, un “quiero conocerte más” , un “hay novedades…reencuentro YA” y un larguísimo etc.

El café es ese pequeño placer que nos recuerda que incluso en los días malos hay algo bueno siempre. Pero también es esa inspiración diaria: a crear, a no conformarnos, a evolucionar y luchar por lo que queremos conseguir, a hacer un alto a la realidad y pasar a la imaginación… Es dejarse llevar y descubrir hasta donde somos capaces de llegar.

El café también es amor… Pero no amor desenfrenado y tortuoso, sino amor del bonito, del que dura y permanece a tu lado, del que apoya y anima, del que sienta bien, amor del bueno… Una taza de café es la mejor compañía cuando faltas y el mejor complemento cuando estás a mi lado.

Para mí,  en definitiva, detrás de una taza de café hay un mundo… A veces lleno de risas y otras de lágrimas, a veces de inspiración, suspiros, cariño, nuevas ideas y proyectos, abrazos y palabras de aliento, guiños y miradas, y otras ,simplemente, de ganas de recuperar el tiempo perdido.