«La hostelería demanda un café de gran calidad»

Antonio Vázquez Borrazás gerente de Cafés Lúa (Carballo)

En mayo del próximo año la empresa Cafés Lúa, con sede en Bértoa (Carballo), cumplirá las bodas de plata. Su gerente, Antonio Vázquez Borrazás (Carballo, 1964) ha sido el gran promotor de un proyecto que surgió de una afición. Con el paso de los años ha ido consolidando el negocio, hasta convertir a esta empresa en una de las referencias del sector de la transformación y la distribución del café para la hostelería.
La compañía adquiere su materia prima en Colombia, Nicaragua, Costa Rica, Brasil, Honduras y Uganda para, una vez tratada, ser distribuida en hoteles, casas rurales, restaurantes y cafeterías de toda la provincia de A Coruña.
—No todo el mundo puede decir que cumple las bodas de plata en un sector tan específico.
—Estamos orgullosos de lo conseguido ahora. No ha sido fácil, el mercado es muy complejo, con alteraciones, pero hemos logrado hacernos con nuestro propio mercado y consolidarlo, que es lo importante.
—Hace 25 años el que más y el que menos quería ser constructor. Usted cafetero. ¿Por qué?
—Siempre me llamó la atención este mundillo. Me apasiona. Era mi ilusión.
—¿Cuántas veces le han llamado Juan Valdez?
—Muchas [sonríe]. Es un halago porque son amigos míos y me lo tomo con humor.
—¿Han cambiado mucho los sistemas y canales de venta desde que comenzó a trabajar?
—Sí y no. Ahora se usa la informática, las nuevas tecnologías. Pero a mí me gusta el trato directo. Es más profesional, generas más empatía con el cliente y le aportas mayor seguridad. Eso no quita que próximamente pongamos en marcha una nueva página web para la venta on-line de nuestros productos.
—¿Cuál es el mejor grano de café?
—Para mí la variedad Arábicas Lavados. Es la mejor sin duda.
—¿Cree que el sector se ha profesionalizado?
—Poco a poco lo vamos consiguiendo. Cafés Lúa organiza en Carballo, a lo largo del año, diversos cursos y actividades formativas destinadas en exclusiva a los baristas. Además del café solo o con leche de siempre empieza a surgir la cultura del detalle, que tanto le gusta al consumidor de café. También es evidente que la hostelería, y hablo de la provincia en general que es el mercado que conozco, demanda un grano café de calidad, no le vale cualquier producto. Y quiere un servicio integral. Con la crisis que hay nadie se juega a perder un cliente.

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